
Luego de pasar una noche juntos, ella despertó en su cama, con la sensación de que habia dejado atrás un gran peso. Miró hacia la cama, y se vió a si misma con él. Por momentos, pensó que era resultado de su imaginación, pero volvió a la realidad cuando él despertó: estaba muerta.
Tendida sobre la cama, con la palidez característica y su cuerpo frígido, a su lado estaba él, llorándola desconsoladamente "Qué te pasó amor? te maté! te maté!". Su alma se negaba a irse, dejandolo con esa senscación horrible: no la había matado, ella murió por muerte súbita.
Días después, mientras él dormia, ella apareció en sus sueños.
Vestida con una túnica blanca, más radiante que nunca, se acercó a su amante y le dijo suavemente al oído: "amor.. no me mataste, aquella noche fue nuestra primera y única vez juntos, lo sé.. una mala pasada nos hizo el destino, no?.. nos costó mucho encontrarnos y llegar a este momento para que terminara así..pero quédate tranquilo, que estaré contigo hasta que algún día tu vengas a donde yo estoy"
Y entre sueños, ellos tuvieron un rato de pasión aunque al otro día, él despertó con la sensación de que se estaba volviendo loco, por lo que ella dejó de verlo.
Años después, él falleció en un accidente automovilístico.. y en las puertas del cielo no era San Pedro el que lo esperaba, sino era ella, tan fantástica como siempre fue para él..
Y en ese momento se dieron cuenta que por donde estaban, no existía ni el tiempo ni el espacio y que aquellos obstáculos de su vida terrenal habían desaparecido: "podemos amarnos sin prejuicios acá" dijieron a la vez después de haberse besado.-