Es sencillo perderse en la ciudad, encandilarse con sus luces y sus carteles llamativos, ofreciéndonos cosas que no necesitamos, comprando actitudes y hacernos los fuertes cuando en realidad somos débiles (y viceversa).
Para sobrevivir, es necesario solamente un poco de escencia. Yo la perdí cuando terminamos y puede ser que me haya dado cuenta tarde de ello, demasiado tal vez. Pero te llevaste esa parte de mi que había descubierto, esas alegrías constantes, mis maneras, mis formas.. y me quedé flasheada con el calor de las luces, ese calor que me hacía sentir superior.. hasta que choqué contra la realidad, al darme cuenta que te habias llevado la escencia que tanto me logró conseguir y que mi presente es tan vacío que no le encuentro analogía.
Me convertí en lo que siempre odié: una persona totalmente hueca que deja llevarse por el momento.
Me dí cuenta de lo valioso que había perdido cuando choqué y me dí cuenta que te perdí.. vos te vas y yo me quedo acá, con mis miles de cosas inútiles y el recuerdo del único hombre que supo cómo tratarme y al que le rompí la paciencia.. Y es tan tarde..
Me extraño, nos extraño, eso que logramos ser fue único, tan único que lo creo irrepetible.
Solo queda preguntarse ¿dónde estoy? y ¿qué soy sin tí?.
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