martes, 12 de julio de 2011

Escritos de la luna IV


Desperté con mucho dolor de cabeza.. el primero en mi estadía en la luna.
Tal vez sea el efecto del eclipse que acaba de pasar.



En esos días, es mejor cambiar de satélite o planeta; la luna se comporta como una dulce enamorada, segada por la luz del sol
Creyendo que él es todo, y está tan cerca.. aunque en realidad, los separan miles de años luz.
La luna aprendió con el paso de los años, a no apegarse; a disfrutar los momentos en los que el sol y ella se vuelven uno
Tal vez al principio le debe haber costado, conformarse con las débiles caricias que el sol le brinda todas las noches pero eso no le importa; pues a ella la ilumina (y si no, como la veríamos?), la hace grande.. el saber que él simplemente existe en este basto universo..
Por eso, la luna se vuelve el mejor lugar para desapegarse, para reflexionar.. para amar verdaderamente.
Ella lo hace desde que el universo se creó, ama a pesar de las distancias que parecen infinitas, de los problemas y dificultades que pueden separarlos ella nunca dejó de amarlo.

Él comenta, que la luna es quien lo inspira para dar tanta energía, para seguir a pesar de los años..
Que si bien ilumina otras lunas y otros planetas, la luna se lleva toda su luz.
"¿celos? eso no puede existir acá.. me hubiese vuelto loca desde el principio.. yo lo amo y si él me ama es una gratitud, una gracia.. yo soy feliz por el simple hecho de haberlo conocido" Afirma la bella luna.

Se despiden los amantes, para realizar cada uno su labor, seguir cada uno con su vida, con la esperanza que en 15 días o cuando sea, se van a volver a ver.

Indiscutiblemente, me queda mucho por aprender de ellos (en especial la luna.. como hace para no sufrir cuando lo ve con otras lunas?, me pregunté) parece que mi estadía se va a extender un tiempo mas.. sigo de campamento acá y me siento a reflexionar..

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