jueves, 29 de diciembre de 2011

Fábrica de estrellas.


Todas las noches,  Gabi miraba las estrellas. Era un pequeño hobbie que tenía de chico, que su padre -  un viejo marinero – le había enseñado,  en las noches cuando acampaban. Sabía las constelaciones, el nombre de las estrellas.  Una navidad le regalaron un teloscopio y solía mirar el universo desde su terraza.

De chico siempre se preguntaba cómo se hacían las estrellas, de dónde salía la magia para hacerlas, desde su luz hasta el lugar que ocupaban en una costelación. Las explicaciones de la escuela y creacionistas (“Dios las hace”) no le cerraban, para él, las estrellas era algo que podían crearse en cualquier hogar.

Cuando tuvo 17 años, Gabi se enamoró de una joven que se llamaba Mari. Era su primer amor. Amaba su cabello rizado y sus ojos color miel.. la fuerza que increíblemente los unía. Mari también estaba sumamente enamorada de él.. pero no tanto sus padres. De una familia muy acomodada, tradicionalista y de “buenas costumbres”, no les parecía que su hija, su única hija, se enamorara del hijo de una vagabunda, drogadicta, prostituta y.. en fin, todo lo que se decía de la ya difunta madre de Gabi.  Se oponían fervientemente a la relación de ambos, pero creían que tan sólo sería un amor de verano, algo pasajero.

Todo fue tomando otro color y cuando las hojas se tiñeron de colores anaranjados, dándole la bienvenida al otoño, Mari llegó un día con los ojos llorosos a la casa de Gabi. Sus padres habían decidido mudarse de pueblo.. a uno mas lejano, a cientos de kilómetros. En ese momento, sintió que su mundo se derrumbaba, cada vez un poquito mas.. como cuando su madre, una sabia hechizera, pasó de plano. Pasaron ese día juntos y en la pérgola de la plaza, se despidieron con un dulce beso y un adiós temporal.

Gabi le había dicho que podría ir de vez en cuando, pero la verdad era que los pasajes eran caros y él tenía poco dinero como visitarla seguido. Sentía tanta bronca por el revés del destino, tenerla lejos era lo peor que le había pasado.. desacostumbrarse a sus caricias, sus bromas, su risa, nunca pensó que llegaría a amarla tanto.. su corazón comenzaba a romperse todas las noches, un poquito mas. Cada vez que lloraba, decía “no” con la cabeza, se encerraba en la pieza y lloraba hasta quedrase dormido. Una de esas noches, acercó el retrato de su madre y le reclamó: -“ Ma, vos que nunca te alejaste de mi lado.. dame un consuelo esta noche, lo necesito.. creo que moriré sin ella, dame algún consejo para evitar que se vaya, para irme con ella.. por favor ma.. por favor”.

Cerró sus ojos. Volvió a abrirlos y estaba en su habitación y salió al pasillo… fue directo hacia el cuarto de su madre, como si una fuerza lo llevara hacia allá. Al abrir la puerta, se encontró con su Madre, vestida de un color claro, entre blanco y celeste, una mirada de paz en sus ojos y su sonrisa tan hermosa.. estaba bella de verdad. El cuarto estaba lleno de velas – como siempre estaba- pero había en la mesa un extraño aparato… de un lado, había brillos y del otro algo con una luz muy intensa, muy especial.
-          “siempre preguntaste, ¿cómo se hacían las estrellas?.. aquí te revelaré el secreto mi cielo” , dijo su madre acariciando su rostro suavemente – “aquí ponemos un poco de magia… si magia, pero no algo descabellado, de esa de todos los días.. ya debes saber: las risas de niños, la dulzura del mundo, todo eso, se usa para hacerlas… la máquina se encarga del resto, ella sabe qué clase de estrella hacer según sea la entrada y sabe a qué lugar del espacio va dirigida.. si va a una constelación u o a otra. Amado hijo, debes preguntarte, ‘¿para qué quiero saber esto si ella se fue?’ pues bien, las lágrimas que ambos han derramado por esta separación están aquí” , dijo ella mostrándole unos frasquitos de vidrio con sus nombres “el amor de los jóvenes es el mas bello y puro.. podrían iluminar el mismísimo universo si asi lo quisieran. Debes entender que hoy dices ‘adios’ pero pronto podrás decir hola nuevamente, el amor es asi.. a veces debemos separarnos, cambiar de caminos para seguir aprendiendo, con esto no quiero decirte que no duela; duele muchísimo, pero un día le encontrarás el hermoso sentido a esta parte tan ardua. La recordarás joven y bella, con nostalgia por el tiempo pasado.. pero toda herida cierra amor, toda.  Pues bien hijo, queda poco tiempo. Quiero que saques tu telescopio nuevamente, sé que lo tienes guardado en tu placard, y mires el bello regalo que el amor puede hacerte.. no es para que la extrañes mas, no..es para que entiendas que tanto amor no es en vano, va hacia alguna parte.. hacia el universo tan hermoso, tan plagado de estas cosas… ¿sabes? Es mi tarea favorita aquí, hacer estrellas es volver a ver todo lo bello en la tierra, te conectas con todo lo puro que hay. Allá los hombres viven mirando el noticiero y haciéndose mala sangre, pero si se detuvieran a mirar el cielo estrellado que nos contiene, dormirían esperanzados todas las noches, como los niños. Ve amor, ve y hazme caso.. mira el cielo y verás que todo va hacia algún lugar”.

Gabi se levantó algo mareado, como confundido. A pesar de eso, sacó su telescopio y se fue a la terraza a mirar.. y encontró una bella estrella que le recordó la sonrisa de Mari, su ternura, su amor. Una lágrima cayó sobre su mejilla y la miró con ternura, sabiendo su hermoso destino.

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