Todas las noches,
Gabi miraba las estrellas. Era un pequeño hobbie que tenía de chico, que
su padre - un viejo marinero – le había
enseñado, en las noches cuando
acampaban. Sabía las constelaciones, el nombre de las estrellas. Una navidad le regalaron un teloscopio y solía
mirar el universo desde su terraza.
De chico siempre se preguntaba cómo se hacían las estrellas,
de dónde salía la magia para hacerlas, desde su luz hasta el lugar que ocupaban
en una costelación. Las explicaciones de la escuela y creacionistas (“Dios las
hace”) no le cerraban, para él, las estrellas era algo que podían crearse en
cualquier hogar.
Cuando tuvo 17 años, Gabi se enamoró de una joven que se
llamaba Mari. Era su primer amor. Amaba su cabello rizado y sus ojos color
miel.. la fuerza que increíblemente los unía. Mari también estaba sumamente
enamorada de él.. pero no tanto sus padres. De una familia muy acomodada,
tradicionalista y de “buenas costumbres”, no les parecía que su hija, su única
hija, se enamorara del hijo de una vagabunda, drogadicta, prostituta y.. en
fin, todo lo que se decía de la ya difunta madre de Gabi. Se oponían fervientemente a la relación de
ambos, pero creían que tan sólo sería un amor de verano, algo pasajero.
Todo fue tomando otro color y cuando las hojas se tiñeron de
colores anaranjados, dándole la bienvenida al otoño, Mari llegó un día con los
ojos llorosos a la casa de Gabi. Sus padres habían decidido mudarse de pueblo..
a uno mas lejano, a cientos de kilómetros. En ese momento, sintió que su mundo
se derrumbaba, cada vez un poquito mas.. como cuando su madre, una sabia
hechizera, pasó de plano. Pasaron ese día juntos y en la pérgola de la plaza,
se despidieron con un dulce beso y un adiós temporal.
Gabi le había dicho que podría ir de vez en cuando, pero la
verdad era que los pasajes eran caros y él tenía poco dinero como visitarla seguido.
Sentía tanta bronca por el revés del destino, tenerla lejos era lo peor que le
había pasado.. desacostumbrarse a sus caricias, sus bromas, su risa, nunca
pensó que llegaría a amarla tanto.. su corazón comenzaba a romperse todas las
noches, un poquito mas. Cada vez que lloraba, decía “no” con la cabeza, se
encerraba en la pieza y lloraba hasta quedrase dormido. Una de esas noches,
acercó el retrato de su madre y le reclamó: -“ Ma, vos que nunca te alejaste de
mi lado.. dame un consuelo esta noche, lo necesito.. creo que moriré sin ella,
dame algún consejo para evitar que se vaya, para irme con ella.. por favor ma..
por favor”.
Cerró sus ojos. Volvió a abrirlos y estaba en su habitación
y salió al pasillo… fue directo hacia el cuarto de su madre, como si una fuerza
lo llevara hacia allá. Al abrir la puerta, se encontró con su Madre, vestida de
un color claro, entre blanco y celeste, una mirada de paz en sus ojos y su
sonrisa tan hermosa.. estaba bella de verdad. El cuarto estaba lleno de velas –
como siempre estaba- pero había en la mesa un extraño aparato… de un lado, había
brillos y del otro algo con una luz muy intensa, muy especial.
-
“siempre preguntaste, ¿cómo se hacían las
estrellas?.. aquí te revelaré el secreto mi cielo” , dijo su madre acariciando
su rostro suavemente – “aquí ponemos un poco de magia… si magia, pero no algo
descabellado, de esa de todos los días.. ya debes saber: las risas de niños, la
dulzura del mundo, todo eso, se usa para hacerlas… la máquina se encarga del
resto, ella sabe qué clase de estrella hacer según sea la entrada y sabe a qué
lugar del espacio va dirigida.. si va a una constelación u o a otra. Amado
hijo, debes preguntarte, ‘¿para qué quiero saber esto si ella se fue?’ pues
bien, las lágrimas que ambos han derramado por esta separación están aquí” ,
dijo ella mostrándole unos frasquitos de vidrio con sus nombres “el amor de los
jóvenes es el mas bello y puro.. podrían iluminar el mismísimo universo si asi
lo quisieran. Debes entender que hoy dices ‘adios’ pero pronto podrás decir
hola nuevamente, el amor es asi.. a veces debemos separarnos, cambiar de
caminos para seguir aprendiendo, con esto no quiero decirte que no duela; duele
muchísimo, pero un día le encontrarás el hermoso sentido a esta parte tan ardua.
La recordarás joven y bella, con nostalgia por el tiempo pasado.. pero toda
herida cierra amor, toda. Pues bien
hijo, queda poco tiempo. Quiero que saques tu telescopio nuevamente, sé que lo
tienes guardado en tu placard, y mires el bello regalo que el amor puede
hacerte.. no es para que la extrañes mas, no..es para que entiendas que tanto
amor no es en vano, va hacia alguna parte.. hacia el universo tan hermoso, tan
plagado de estas cosas… ¿sabes? Es mi tarea favorita aquí, hacer estrellas es
volver a ver todo lo bello en la tierra, te conectas con todo lo puro que hay.
Allá los hombres viven mirando el noticiero y haciéndose mala sangre, pero si se
detuvieran a mirar el cielo estrellado que nos contiene, dormirían esperanzados
todas las noches, como los niños. Ve amor, ve y hazme caso.. mira el cielo y
verás que todo va hacia algún lugar”.
Gabi se levantó algo mareado, como
confundido. A pesar de eso, sacó su telescopio y se fue a la terraza a mirar..
y encontró una bella estrella que le recordó la sonrisa de Mari, su ternura, su
amor. Una lágrima cayó sobre su mejilla y la miró con ternura, sabiendo su
hermoso destino.

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