martes, 31 de enero de 2012

Domingo y Josefina

"No te vayas Angélica, no me dejes solo." - Le dijo Domingo a su mujer
"Es necesario viejo.. vos tenés que seguir tu camino. Hacelo por mí, por tus hijos y nietos, pero sobre todo, por vos mismo.. dale, yo sé que podés".
Se despertó abatido por ese sueño tan recurrente. Le costó levantarse esa mañana, sus años y su tristeza le impedían comenzar un nuevo día y más desde que ella  falleció hacía 3 meses solamente, y sus cosas seguían allí, flotando en el aire. Por más que sus hijos lo quisieron ayudar a deshacerse de algunas cosas de su madre, él no lo permitía, su luto tan sobrio y sentido quería conservar todo lo que fuera de ella, hasta su perfume.. sentir que nunca se había ido.
Ordenando una de sus tantas carteras, encontró el panfleto de un viaje al Sur: un viaje que siempre habían planeado hacer, desde que se casaron. Se recorrerían los principales puntos turísticos, y era una tarifa especial para Jubilados. Domingo se llenó de tristeza y dejó caer una lágrima: recordó el entusiasmo de los dos para realizar ese viaje.
Dudó un poco, pero esa misma mañana fue a la agencia de viajes, un poco avergonzado por que lo haría solo.
Se presentó de negro, como su luto estricto le seguía exigiendo y con toda paciencia, la normal a sus 75 años, le explicó a la joven que atendía la agencia su situación: "Mire, hace poco enviudé y a ella le hubiese encantado hacer este viaje.. quisiera hacerlo, para tenerla más presente. No es que la haya olvidado, es que.. bueno.. encontré esto en su cartera y estoy seguro que ella me lo envió para hacerlo". La joven se conmovió con la confesión de Don Domingo, y le comentó que muchos señores y señoras realizan esa clase de viajes solos o con amigos, "no se preocupe Domingo, lo voy a ubicar con alguien para que viaje y pueda charlar".
Llegó a su casa y le comentó la decisión a sus hijos. Ellos lo aplaudieron y hasta le prestaron dinero para que pudiera realizarlo, "es necesario que te despejes viejo, te hace mal estar todo el día acá en casa, además.. te va a venir bien conocer gente nueva" le dijo una de sus hijas.
Veinte días después, estaban todos despidiéndolo en la terminal. Mientras se iba a acomodar en el asiento que le habían asignado, miró al fondo una señora que miraba con un dejo de melancolía hacia afuera del colectivo. Era bella, era hermosa.. pero parecía tan triste. Se sentó junto a un señor y juntos compartieron anécdotas, historias y comentarios sobre política y fútbol.. al poquito tiempo, Domingo ya estaba riéndose como hacía mucho no lo hacía.
El viaje siguió asi, junto a ese nuevo compañero, pero mirándola a ella, que seguía triste.. y él conocía esa clase de mirada.
Un día mientras miraban con admiración la belleza del helado Glaciar Perito Moreno, pudieron cruzar palabras.. él se había detenido y alejado del grupo mientras lo miraba con un dejo de tristeza. Ella pudo conocer esa mirada, y lo acompañó.
- "Señor, pero ¿qué le pasa?" - le dijo con la dulzura de su voz
- "Es que Señora, hace 3 meses enviudé.. y a mi vieja le hubiese encantado conocer todo esto"
- "Mire Señor, yo estoy igual, hace 7 meses se fue mi amado, el amor de toda mi vida, con quien me casé, tuve hijos y hasta nietos. Lo recuerdo con un profundo amor, como el que siempre le tuve, pero sabe qué? decidí que es mejor que él siga su camino, que su alma siga hacia el cielo, que pueda descansar en paz. No quiero atarlo más a mí, quiero que sea libre, como siempre lo fue. No le digo que es fácil, es más, yo también lloro y no puedo creer que no esté conmigo.. pero sabe qué? tengo 70 años y tengo que seguir viviendo, me queda tiempo - poco o mucho- pero tiempo al fin y hay que saber aprovecharlo. Vamos señor! que la tristeza no lo hunda, no es buena compañera"- Le dijo extendiéndole su mano y le dio un fuerte abrazo.
En ese abrazo fue como si sus almas se reconocieran, lo habían hecho sus miradas.. pero ese abrazo fue lo que necesitaban ambos para seguir.

El resto del viaje lo hicieron juntos, de la mano como aquella vez.
Y un día mirando las estrellas, se regalaron un beso, en donde sellaron su amor.
Domingo y Josefina, siguen hasta el día de hoy juntos y planean seguir viajando.. como hacía mucho lo habían hecho.-

[ Y el remedio para la tristeza sigue siendo el mismo: una mirada, la compañía del otro y la incondicionalidad que pueden sentir dos personas.. nunca es tarde para volver a amar, no hay edad ni tiempo determinado para hacerlo..]

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