Sin darse cuenta, las nubes tan bellas que había estado admirando esa tarde, de repente se convirtieron en las artífices de la tormenta que estaba a punto de bañarla.
Caminando y sin paraguas, la tormenta la sorprendió en el medio de la calle. Sin avisar, unas pequeñas gotas comenzaron a caer.
Siguió caminando como si nada, con la gracia tan bella que la caracterizaba, ante la mirada de los demás, quienes se refugiaban en los negocios, paradas de micros y cualquier lugar para evitar mojarse.
Cruzaba las calles con tanta gracia que los automovilistas no lo podían creer, ver a alguien disfrutar de tal temporal.
El viento frío y suave comenzó a correr, y las gotas de la lluvia comenzaron a ser cada vez mas fuertes, mas intensas.. que golpeaban suavemente su cuerpo. Podía sentir el peso de su ropa mojada sobre su cuerpo y aún así, seguía caminando.
Llegó así ae su casa, y descubrió que no había nadie en ella.
Dejó las pocas cosas que llevaba encima y sentó en el umbral a sentir y disfrutar la lluvia. El llamador de ángeles que había cerca, se batía con tanta delicadeza que la invitó a cerrar los ojos y sentir.. el sonido que la rodeaba.
Que muchos se habían olvidado de sentir, que muchos habían querido callar.. allí estaba con toda la fuerza y toda la furia, la Diosa haciéndose presente con ésa tormenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario