miércoles, 4 de abril de 2012

Escritos para Orión - Segunda parte


 En un momento, en el de mayor disfrute.. temí. Si temí por que la vida dejaba un poco el significado al que le había dado.. la libertad la sentía coartada. Orión me encerraba en sus estrellas y no me dejaba avanzar. Sentía que su amor era algo demandante: con palabras y argumentos bien pensados, así debíamos manejarnos.. era la manera en la que él me exigía que debía ser. Como una orden,  era como obedecerle, con temor hacia su espada que podía llegar a lastimar.
Mi corazón tan alunado, se rebelaba cada vez mas. Los días parecían mas largos a su lado, dormía cada vez menos, comía cada tanto, la felicidad y eso, era cosa del pasado. Sus exigencias me ahogaban, aunque parecían pocas. Será que desaprendí  a  someterme, o que nunca lo hice.
Las noches fueron sufriéndose.. una piedra anidaba mi corazón y otra mi plexo, y asi fue como el universo me fue alejando de él.
Fue mostrando su fama de guerrero poco a poco y yo, inconcientemente, le huía. Nunca tanto maltrato fue sentido por éste corazón que se reeducó para amar sin condiciones, sin tapujos.
“Es difícil desapegarse de un ser amado, que no es lo mismo que seguir amando”. Recordé a la Luna en ese momento. Sentí que me alejaba de él.. que él lo había hecho posible, con tantas palabras lastimeras, con tantas actitudes violentas, pero apostaba por el amor sentido al principio.
Aposté, aposté.. puse mi cuerpo en juego esa vez. Y así como si nada, él decidió dejarme.
El amor se transformó en odio en su corazón, se dejó llevar por la desobedencia que demostré, la inconsistencia de mis actos, y olvidó el comienzo, mis sacrificios, de todo lo que le había brindado sin forma..  se olvidó de mí, y de mi amor.
Él siguió con esa pose de guerrero que lo caracteriza en el cielo, y yo. . me quedé escribiendo otra vez.
Dijo que era una poeta barata, que escribía cosas inconsistentes.. dijo, tantas cosas que prefiero olvidar!. Y quedarme con lo bueno.. quedarme con el juego de los cuerpos que había aprendido con él, con un corazón que había aprendido a expresarse de otra manera.
Su libro y un cuaderno, con eso que me regaló la primera vez que lo vi, con eso me quedé.. allí estoy plasmando todo esto, este sentir que lastima y libera a la vez.
“Quedó tanto” comencé a sollozar “no, miento, no quedó nada por decir, por hacer. Estoy un tanto y bastante cansada de este amor. Que exige, que pide, como si fuera un negocio. No puedo hacerme la ciega y dejar pasar, tantas señales de advertencia. La canción que me regalaste, ya se cansó de ser escuchada, se desgastó el amor.. se desgastó”.
Hice las valijas, devolví aquello que debía ser devuelto y me fui. Con el cuerpo cansado, con el corazón en terapia.. me fui de él.

La luna me miraba con un dejo de nostalgia y a la vez de orgullo. Había salido a tiempo de Orión, antes de que comenzara a matarme, a aislarme.
“Si las estrellas gozan de situaciones efímeras, las constelaciones lo hacen de formas, de estructuras delimitadas fuertemente desde hace tiempo y mas Orión. Con su espada lista para lastimar y su escudo para protegerse, suele reclutar para armar una guerra hacia el todo. Quiere que te refugies en él y solo en sus brazos..juega con tu cuerpo, tu alma.. dejándote asi, logra su cometido. Pero princesa, no desesperes. Como la Luna, el amor no se irá en un momento para el otro, tan sólo mutará hacia algo mas universal. Sabes muy bien, que cada persona viene con una misión en la vida de la otra: aprendiste a amar en cuerpo y alma y sientes ahora el dolor de ambos. Pero es todo parte del camino. Da gracias que te liberaste de esa situación antes de que se agrave. No des crédito a las palabras que pueda profesarte, a los insultos que pueda llegar a decirte.. haz oídos sordos, pues solo son mas señales que a su lado no debes estar”
La luna me volvió a recibir en su lecho de amor y descanso, desde donde escribo todo esto. Algo anestesiada por momentos, por otros soy tan consciente y me llega a los huesos tanto dolor, que me tumba hacia la cama y me dan ganas de dormir, de vivir y de morir.
Tremenda sensación es el amor.. que viene como si nada, lo vives como un todo y luego, indiferente a veces, te deja por que sí. Con mucho ruido de palabras y ninguna explicación del corazón. 

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